lunes, 4 de junio de 2007

¿Para qué otro blog?

A la risa, que al paso que vamos va a tocar conseguirla en el mercado negro
Dedicatoria de José Luis Coll
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Esta Flor, Crisantemo Albatros, me la regaló Carín en el 2002, cuando mi cabeza (decía ella) se parecía mucho.

Cuando comencé a escribir Alijunakai (El Forastero) tenía muchas cosas para decir, pero tenía la sonrisa arrastrando los pies, al optimismo le había dado dolor de muelas y mi jovialidad se recuperaba de quemaduras de segundo Grado. Mucho he dicho allí, mucho de lo que quería y mucho que me sorprendió escribir. Mi irritabilidad andaba manos a la obra y muchas de las cosas no son las más felices de leer.

Hoy, un ocurro maravilloso ha volteado la torta y las cosas que quiero seguir diciendo no las quiero decir desde El Forastero en Alijunakai. Quiero respetar el perfil de este personaje que me enseñó mucho al verbalizar cosas que tenía adentro. Además, seguirá diciendo más, aunque con menos frecuencia

Hoy quiero decir otro tipo de cosas, para que estén en otro tipo de blog, uno menos huraño, que no tenga la cerca electrificada ni esté rodeado con alambre de púas. Quiero un blog para andar a los brincos y dar medialunas, no para patear piedritas mientras se camina mirando al suelo (que para eso seguirá Alijunakai).

Carín era una carcajadita permanente conmigo, siempre le gustaba hacer reir a su Pauli y verle la cabecita de crisantemo. También se reía de todo lo que yo hacía para hacerla reir. Este será un blog para que la risa se ponga manos a la obra y las ganas de brincar sean tantas que no me dejen respirar, quiero que mi jovialidad se agarre la cabeza a dos manos porque no pueda creer que volvieron los días buenos, los que se celebran al recordarse.

Volvieron, y serán muchos