viernes, 8 de junio de 2007

C A R I N

Mucha suerte tuve en la vida si lo que más me ha gustado hacer lo he podido hacer con derroche, despilfarro y desenfreno, que es reir. Reirme, hacer reir, ver a otros reirse, y reirme con otros de otros. Mucho he reido como para que me compensen las ganas de no hacerlo, y mucho he celebrado. Riendo a carcajadas, a grito entero, con todos los juguetes, con ganas de tener otra boca para reirme mientras me rio con esta.

He tenido mucha suerte. Muchos años mi hermanita los pasó conmigo riéndose, riendo conmigo, riéndose de mí, de las bobadas que yo decía, riéndonos de otros, riéndonos de lo tontos que éramos riendo de todo. Reíamos al planear, reíamos al recordar, hasta quedarnos sin motivos para reir nos causaba risa. Reíamos hasta acabar, y luego volvíamos a comenzar.

Mis ganas de reir un día se fueron a la huelga y todo se desbarató. Fueron los días de arrastrar los pies, parecía que iban a ser muchos, pero por fortuna los días de la risa volvieron, y se están poniendo manos a la obra.

1 comentario:

Javier Villegas Ortiz dijo...

Nada mas saludable para la salud y la vida, dicen los medicos que reir, previene muchas enfermedades y revitaliza retrocediendo el efecto del envejecimiento, una persona amargada muchos mas facíl enferma y sufre de achaques, y pues independiente de lo medico y es que a quien no le gusta reir y mas sin son de esas risas que ya te duele el estomago de tanto hacerlo, pero no puedes parar y que sientes que quedas sin respiración, pero como privarse de una risa de esas, quien no rie esta muerto